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| Publicada: 05/06/2006 |
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Por:
José Luis Salmerón |
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En serie sui géneris |
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Industriales: más garra que ningún otro |
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Es el nuevo campeón de la pelota cubana, condición que alcanzó por undécima vez, luego de destronar a Santiago de Cuba, al vencerlo cuatro veces en seis enfrentamientos. El derecho Frank Montieth y el inicialista Alexander Mayeta clasificaron como los puntales del nuevo rey.
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TODOS los caminos conducen a Roma, pero no todos los que emprenden el angosto recorrido llegan como pretendían. Algunos tocan la meta cómodos sin apenas sentir el peso de la agotadora ruta; otros llegan extenuados, casi sin fuerzas, y con las huestes diezmadas. Estos últimos fueron los casos de Industriales y Santiago de Cuba, máximos gladiadores entre otros más que dieron color y brillo a la 45 Serie, en la cual los Azulejos de Rey Vicente Anglada destronaron a las Avispas de Antonio Pacheco, en su propio panal del Guillermón Moncada, dejando huellas de un histórico proceder, nunca antes registrado por ninguno de los anteriores monarcas, porque con firmes zarpazos liquidaron en los propios campos de batalla de sus victimas, y siempre contra la pared, viniendo de abajo, a Isla de la Juventud (3/2), Sancti Spíritus (4/3) y Santiago (4/2). En el avispero mayor, al ritmo de tambores y cornetas, completaron tres triunfos al hilo, y entonces de las gradas congestionadas como pocas veces, alguien gritó la antológica y manida frase: Ha muerto el rey, viva el rey..., en noche azul clamorosa. En el decisivo mucho influyeron los comportamientos de Frank Montieth, nueve efectivas entradas, con letales ponches a Luis M. Navas y Héctor Olivera con las bases llenas; oportunismo cuadrangular de dos carreras disparado por Alexander Mayeta (además otra empujada) y hermética defensa encabezada por Rudy Reyes, hoy día el jugador de cuadro más completo en el país. Para los Leones de la capital, como también se les identifica, resultó el undécimo título en su larga trayectoria, para un gran total de 14 conquistados por planteles representantes de este territorio, los otros en poder del Habana, a las órdenes de Juan Gómez y Jorge Trigoura, y Agricultores, con Orlando Tiburón Leroux (f) en el puesto de mando. Contienda atípica, no todos los planteles lograron encasillar los 90 juegos del calendario, en la mayoría de los casos por no representar amenazas para los ya clasificados, además detenida por algunas semanas a causa de la presencia del equipo nacional en el I Clásico Mundial, donde se ubicó segundo, al caer ante Japón. Se suma al calificativo que los más triunfadores en la fase clasificatoria (Villa Clara y Sancti Spíritus) no se vieron envueltos en la disputa final, el primero no pasó de cuartos de finales y el otro cayó en el siguiente objetivo y los dos finalistas con el mismo balance (56/34), Industriales en el segundo lugar a dos de Sancti Spíritus y Santiago primero, cuatro y medio separado Granma. Por si fuera poco, los últimos días de vida del torneo depararon un angustioso y tenso clima a causa de los fuertes y torrenciales aguaceros que azotaron a las capitales santiaguera y habanera, los que obligaron a extender la batalla hasta el 30 de mayo, luego de haberla iniciado el 17 del propio mes. No exageramos si afirmamos que inconmensurable fue la tarea de Industriales para coronar con oro su caro empeño. El 31 de marzo los ahora campeones gozaban de y 7 y 7.5 de ventaja por encima de La Habana y Sancti Spíritus. Once jornadas más tarde, se vieron alcanzados por Sancti Spíritus, con el mismo balance: 51/30; finalmente concluyeron a dos raya de los Gallos ganadores del grupo B. Mientras ellos negociaban ese camino con 4 y 8, su adversario lo hacía de forma invicta en doce salidas, y finalmente dos juegos le sacaron los chicos del Yayabo, derrotados más tarde por los melenudos en cuatro oportunidades de siete. Por otro lado, Santiago en ese mismo lapso se ubicó a tres y medio de Granma, pero apretó el acelerador con once sonrisas sin derrotas con las cuales asumió el mando, hasta concluir con cuatro y medio de diferencia sobre los Alazanes, a los que domó en los cuatro choques que daban el pase a la gran final. En este escalón, Industriales reflejó un saldo de 11/7 y Santiago 9/4. En seis encuentros, el titular pegó 41 indiscutibles, con ocho dobletes y cinco jonrones; anotó 43 veces, todo para apoyar un promed
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